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Pablo Zamora, cofundador de The NotCo: “Los investigadores deben solucionar problemáticas sociales y no solo resolver curiosidades individuales”

El científico, que hoy se dedica a impulsar diversas actividades relacionadas al mundo del emprendimiento y la innovación, se refiere a la importancia de una iniciativa como Science Up para vincular a las facultades de ciencias con la sociedad y el sector productivo.

Pablo Zamora, bioquímico de la Universidad de Santiago de Chile (USACH) y cofundador de la reconocida startup The Not Company, hoy también es parte del Directorio Estratégico del Consorcio Science Up, desde donde acompaña el trabajo realizado por el Comité Ejecutivo como uno de los tres representantes del sector privado. 

Su experiencia de éxito al fundar una de las empresas más innovadoras de Chile y el mundo, es un claro ejemplo de cómo la ciencia puede vincularse con el sector productivo para resolver problemáticas sociales. “Es necesario reenfocar el tipo de investigación que hacen las facultades de ciencias y, de esa forma, impactar a la sociedad en temas que le atañen y que son urgentes”, explica.

 —Actualmente, ¿cuál cree que es el mayor desafío o dificultad a la hora de vincular a las facultades de ciencias con el sector privado?

—El gran desafío está relacionado con multifactores. Uno de ellos es la vocación de la investigación que se hace en las facultades de ciencias, donde hay un enfoque bastante ortodoxo respecto a cómo se mira la ciencia y siento que a veces no existe la vocación de poner el conocimiento al servicio de problemáticas industriales. El mix match entre las capacidades intelectuales de los grupos de investigación, versus la voluntad de esos propios grupos de resolver problemáticas que están afuera en la sociedad. 

Y por otro lado, debido a esa falta de visión, muchas veces el sector privado no tiene conocimiento sobre lo que hacen las facultades de ciencias, ni cuenta con profesionales dentro de las empresas que permitan visualizar el rol y la relevancia de lo generado desde la academia para ser implementado en el sector productivo. Hay una distorsión en la comunicación, en el foco y el entendimiento de ambas partes.

—¿Cuál es la importancia de que existan iniciativas como Science Up y de qué manera se debería enfocar el trabajo para avanzar en este escenario? 

—Iniciativas como Science Up, que trata de generar capacidades para aumentar la relación entre el mundo académico de las facultades de ciencias y el mundo privado, son sumamente importantes, no solamente porque impulsan competencias en el alumnado, sino también porque pueden generar una narrativa que permita que estos mundos se encuentren. Al mismo tiempo, provoca que la gente perciba el valor de generar vínculo entre la sociedad con un articulador, que en este caso es la universidad, y el usuario de una potencial tecnología.

Es importante que esto ocurra, y que estas capacidades y las distintas competencias sean bien articuladas. Para vincularse con el sector privado no solo basta con tener conocimiento, sino que hay que entender las dinámicas de la implementación de la tecnología, así como los tiempos, los presupuestos, la economía. Por lo mismo, se requieren una serie de atributos para perfilar correctamente esas voluntades y esa vocación de poner el conocimiento al servicio de un sector productivo. 

—¿Cuán importante es vincular a la comunidad alumni con el trabajo que se hace en las facultades?

—Cada uno de los alumni ha recorrido su propio camino y muchos de ellos se encuentran en la vereda de enfrente, es decir, en el sector productivo. Por lo tanto, es una diáspora fuera de la universidad, que puede catalizar ciertos procesos. Es importante que tengan un rol activo, pero no solo de manera individual, sino que puedan ser concertados en algún tipo de orgánica que permita desarrollar el lenguaje común que tiene que existir entre el mundo académico aplicado y el mundo de la tecnología propia de la industria.

En este caso, pueden jugar un rol importante solo si son capaces de articularse a través de un eje que les de una conducción desde el punto de vista del desarrollo técnico y científico y, al mismo tiempo, permita que las demandas del sector tengan resonancia con estas capacidades que están contenidas en las facultades de ciencias.

—¿Por qué es necesario mantener informada a la sociedad civil respecto a las investigaciones científicas y al trabajo que se hace en la academia?

—Creo que la gente debe mantenerse informada, no solamente de lo que ocurre en torno a los avances científicos, sino que también tienen que ver reflejada una mejora en su calidad de vida. Para eso, es necesario reenfocar el tipo de investigación que hacen las facultades de ciencias y, de esa forma, impactar a la sociedad en temas que le atañen y que son urgentes al ciudadano que, finalmente, paga las contribuciones y los impuestos para que la investigación científica del mundo público funcione. 

Por lo mismo, creo que debiese haber una responsabilidad inherente por parte de los investigadores de hacerse cargo de las problemáticas sociales y no solo de resolver curiosidades individuales. Es importante que esta mentalidad exista, que se sientan responsables y parte de la sociedad para poder disponer del conocimiento y resolver los desafíos existentes en Chile.