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Joel Saavedra: “Science Up nos impulsa a seguir formando a los mejores científicos con capacidades para insertarse en el Chile del futuro”

El director de Science Up y vicerrector de Investigación y Estudios Avanzados de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), Joel Saavedra, se refiere a la importancia del Consorcio ejecutado por la PUCV, USACH y UCN, cuyo objetivo es impulsar capacidades de innovación, emprendimiento y transferencia tecnológica en las facultades de ciencias para el desarrollo del país.

La autoridad destaca el trabajo colaborativo entre las universidades participantes, la vinculación transdisciplinaria entre las unidades de apoyo a la innovación y emprendimiento, y la necesidad de potenciar la participación y el liderazgo femenino.

“Este Consorcio tiene las capacidades, el talento de académicas y académicos, las metodologías y, especialmente, el poder articulador para coordinar, a través de la generación del conocimiento, a los actores de la triple hélice virtuosa, que permite abordar en conjunto problemáticas de esta naturaleza”, asegura. 

—¿Cuál cree que es el principal impacto que representa una iniciativa como Science Up para el desarrollo científico, tecnológico y social de las regiones y el país? 

—Transferencia del conocimiento. Science Up nos permite buscar los impactos directos de las investigaciones científicas que se realizan al interior de nuestras facultades. Desde nuestras fundaciones como universidades, no sólo hemos ido generando una tradición de excelencia en nuestros procesos de formación, también hemos generado conocimiento, que se traduce en resultados de investigación de excelencia que colman nuestros laboratorios y/o aulas. Hoy, a través del Consorcio, se abre una ventana al mundo a estas investigaciones que, estamos convencidos, serán las innovaciones tecnológicas del futuro y  que, sin duda  alguna, tendrán un impacto tecnológico y social en nuestras regiones y en el mundo.

¿Cuál es la importancia de la vinculación entre las universidades del Consorcio para impulsar la innovación y la transferencia tecnológica desde sus facultades de ciencias?

—Somos tres universidades del grupo de las fundadoras del sistema universitario chileno, cada una con una fuerte vocación pública y regional. En este sentido, la disposición a colaborar y a trabajar más allá de los límites físicos de nuestras casas de estudios nos permite colocar a disposición del país lo mejor de nuestra ciencia y complementarnos para resolver problemáticas complejas y atingentes a nuestra sociedad.

Tres universidades dispuestas a colaborar y complementarse en pro del bienestar y desarrollo de nuestro país, aquí radica la importancia de la vinculación a través del consorcio Science Up. La potencialidad y capacidad científica del Consorcio se amplifica considerablemente, hoy colocamos a disposición toda la tradición, experiencia, excelencia, ciencia de primer nivel y sobre todo nuestra vocación pública para transferir el conocimiento y así, desde estas universidades, acompañar a nuestro país en su inmersión en la sociedad del conocimiento, buscando una sociedad más justa, consciente de la realidad actual y también de su medio ambiente.

—¿Cuán necesaria cree que es la armonización curricular y la implementación de metodologías que fomenten la creatividad, innovación y emprendimiento en los estudiantes de pre y postgrado desde el aula?

—Esta es una pregunta de futuro. Cuando planificamos los cambios que se deben realizar en el proceso formativo de nuestras casas de estudios, estamos pensando en el Chile del futuro y, en ese sentido, es vital considerar este eje en nuestro Consorcio. Este nos invita a repensar las habilidades de nuestros estudiantes de ciencias, ciertamente formamos muy buenos científicos con tremendas capacidades técnicas y el Consorcio nos impulsa a seguir formando los mejores científicos, pero ahora con las capacidades de insertarse en el Chile del futuro, que claramente necesita más mujeres y hombres que cultiven las ciencias, pero que también tengan las capacidades de aplicar, transferir, innovar, inventar, emprender y un largo etcétera. 

A través de estas nuevas generaciones, la transferencia del conocimiento generado y acumulado por años en nuestras universidades se convertirá en tecnologías, innovaciones con impacto social y haremos realidad el anhelado sueño de que la ciencia nos cambia la vida. Claramente con este conocimiento se generarán nuevas fuentes de trabajos, profesiones y formas de enseñanza, esa es la visión del Consorcio y particularmente con este eje estratégico estamos pensando el futuro de nuestro país.

—¿De qué forma cree se puede potenciar la participación y el liderazgo femenino al interior de las facultades de ciencias? 

—Es urgente establecer un programa que rompa los estereotipos asociados a las carreras de ciencias. El nuevo Chile científico necesita del talento y vocación científica de todos por igual, debemos incentivar estas vocaciones científicas en las estudiantes desde sus primeros años de estudio escolar. Se debe destacar el trabajo científico que han realizado y realizan nuestras científicas en el país y también destacados centros y universidades a nivel mundial.

Un punto importante es la igualdad de oportunidades, tal que nuestra académicas e investigadoras puedan desarrollar plenamente sus carreras académicas. Este proyecto es un punto de partida para establecer el diagnóstico y generar un conjunto de medidas que, justamente, promuevan la participación y el liderazgo femenino al interior de nuestras facultades de ciencias.

¿De qué manera cree que se puede incentivar que más académicos/as desarrollen proyectos de innovación que aborden problemáticas de la sociedad y el sector privado?

—Nuevamente este punto es atingente y de futuro. Hoy más que nunca hemos aprendido la importancia e impacto de las ciencias después de la pandemia por COVID 19. ¿Quién podría dudar de la relevancia de las ciencias en el mundo actual?  Debemos sensibilizar respecto a las problemáticas, establecer esquemas y metodologías que acerquen nuestra aulas y laboratorios a los problemas de la sociedad, por ejemplo: ¿cómo podemos proponer un conjunto de medidas concretas para mitigar en nuestras regiones los estragos del cambio climático?

Este Consorcio tiene las capacidades, el talento de académicas y académicos, las metodologías y, especialmente, el poder articulador para coordinar, a través de la generación del conocimiento, a los actores de la triple hélice virtuosa que permite abordar en conjunto problemáticas de esta naturaleza, es decir, sector público, privado y conocimiento. 

Con desafíos de innovación específicos se pueden establecer programas de incentivos para que académicas, académicos y estudiantes apliquen sus conocimientos a la solución de problemáticas tanto de la sociedad como del sector privado. Quiero insistir que, como universidades y Consorcio, estamos trabajando por el desarrollo del país.

—Finalmente, para el caso de la PUCV, ¿de qué forma se complementan las diferentes unidades de apoyo a la innovación, emprendimiento de base científica y transferencia tecnológica de la Vicerrectoría de Investigación y Estudios Avanzados con los equipos de la Facultad de Ciencias en pos de desarrollar un trabajo colaborativo e interdisciplinario entre ellas?  

Primero, nos complementamos compartiendo las buenas prácticas y la experiencia acumulada en nuestras áreas de innovación y emprendimiento en estos diez años de intenso trabajo y generando resultados para construir, en conjunto con nuestros académicos y académicas, una cultura de innovación y emprendimiento. Hoy podemos poner a disposición del Consorcio recursos humanos altamente capacitados, como a la vez infraestructura específica para el prototipado de ideas y productos innovadores. 

A través de la Dirección de Innovación y Emprendimiento podemos trabajar en conjunto en acciones concretas de cultura innovadora, que impactan en la formación de nuestros estudiantes, como el programa Incentiva en el Aula, donde trabajando en conjunto con profesores de asignaturas propias de las carreras se ha desarrollado una metodología para incorporar competencia de innovación y emprendimiento en esas asignaturas. 

Hemos conseguido que se vea y entienda la innovación y emprendimiento como un valor agregado que acompañará a nuestros estudiantes a lo largo de su vida. Nuestra Incubadora de negocios Chrysalis, más la metodología de cápsulas “maker” especialmente adaptadas para nuestra Facultad de Ciencias, vienen a potenciar nuestro trabajo. Finalmente, ha sido clave el involucramiento de académicas y académicos de la Facultad de Ciencias que han ido conociendo las herramientas de innovación y emprendimiento con que cuenta la Universidad. La participación ha permitido adaptar y mejorar los instrumentos para ser aplicados de forma más efectiva en nuestra Facultad.