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Reflexión triestamental sobre la erradicación de la violencia contra las mujeres en ciencia aborda problemáticas de abuso normalizadas en el entorno universitario

Desde temas cotidianos, como son la escasez de baño para mujeres, hasta la preocupante baja tasa de denuncias por vergüenza o miedo a las represalias, fueron parte de los temas discutidos en este evento.

El pasado martes 29 de noviembre se realizó el conversatorio “Erradicación de la violencia contra las mujeres en ciencia: ¿Cuánto hemos avanzado?”, evento organizado por el Consorcio Science Up en colaboración con el Círculo de Mujeres en Física y Matemática Usach. La actividad se desarrollóen el Auditorio de la Facultad de Química y Biología de la Universidad de Santiago de Chile, en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

El objetivo de este espacio de reflexión fue analizar de qué formas puede gestarse la violencia contra las mujeres en los ambientes científicos, como la universidad. Para esto se mostraron los resultados de diversos estudios, los que derriban mitos como el hecho de que a las mujeres les gusta menos la ciencia, razón por la cual ingresan menos a carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemática, por sus iniciales en inglés). También se buscó generar un espacio de conversación, donde las asistentes pudieran expresar sus experiencias.

“Siento que es un tema que no se habla casi nunca. Somos muy pocas las mujeres que entramos a las carreras, somos muy pocas las que estamos participando y es muy evidente la violencia que existe”, destacó la estudiante de bioquímica, Jaqueline Gallardo, quien planteó en la instancia su preocupación por la escasez de bibliografía científica desarrollada por mujeres.

Problemas heredados, planteó la Dra. Carla Hernández Silva, Directora de Vinculación con el Medio de la Facultad de Ciencia, algo que incluso se puede observar en temas tan cotidianos como la escasez de baños destinados a mujeres, como señalaron las estudiantes, o no considerarlas para poder hacer uso de la palabra en actividades propias de la formación en el caso de las funcionarias.

Uno de los aspectos revisados en la instancia fueron los resultados del Diagnóstico de Violencia de Género de la USACH. Este fue presentado por Belén Campos, representante del estamento administrativo en la Comisión Institucional de Género y Diversidad de esta institución. Entre los resultados que develó el documento, uno de los más preocupantes es la baja tasa de denuncias.

“Entre los motivos para no denunciar destacan la minimización o normalización de situaciones de violencia y otros motivos asociados a elementos institucionales. Uno es la desconfianza en la burocracia institucional, otros la vergüenza, la exposición y el miedo a represalias”, señaló la profesional de gestión académica de la Facultad de Química y Biología, Belén Campos.

Intuyendo esta realidad, la encargada del centro de estudiantes de Ingeniería Física, María Paz Gómez, planteó que están avanzando en la generación de espacios seguros, como el diseño de una encuesta anónima “para que nos cuenten si se sienten cómodas en su carrera o nos señalen si tienen problemas con alguna autoridad, funcionaria/o o pares; para que puedan buscar ayuda de ese modo”, destacando que con esta información el centro de estudiantes podrá abordar este tipo de situaciones de manera estructural.

“Fue súper esclarecedor el testimonio de las estudiantes, que hablaban de cosas cotidianas y que de alguna manera una vive como docente día a día, pero que tal vez no nos percatamos. Creo que eso también permite sensibilizar, darse cuenta y en la medida que una se da cuenta de la problemática, puede abordarla”, expresó la Dra Claudia Ortíz, coordinadora del Eje de Liderazgo y Participación Femenina del Consorcio Science Up.

Discutir este tema, específicamente en el área científica, fue algo que rescató la también coordinadora del Círculo de Mujeres en Física y Matemática Usach, Dra. Carla Hernández, señalando que “hay problemáticas que son específicas y propias de la disciplina. Estos espacios nos permiten diagnosticar en profundidad, más allá de las cifras”.

“Buscamos que aumenten la participación de mujeres en ciencia, pero implica el desafío de hacer todas las modificaciones necesarias para construir espacios seguros. Por eso, la erradicación de la violencia hacia las mujeres en ciencia es un aspecto clave”, expresó Adolfo Ocaña, project manager del Consorcio Science Up, quien señaló que se redoblarán esfuerzos para hacer entender que la temática de género atañe a la comunidad en su conjunto.