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Transferencia Tecnológica: El desafío de Science Up para potenciar la vinculación con el entorno socioeconómico

Articulación con el ecosistema nacional e internacional, habilitación de espacios de prototipado, estrategias de difusión y programas que fomenten y apoyen el emprendimiento de base científica tecnológica son algunos de los objetivos de Science Up para vincular a las facultades de ciencias con el entorno.

El avance de la Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación (CTCi) es un pilar fundamental para potenciar el desarrollo económico y social de un país, por lo que el Consorcio Science Up trabajará consensuadamente para impulsar la vinculación entre sus facultades de ciencias y los distintos actores que componen el ecosistema nacional. En ese escenario, es fundamental el papel que juega la Transferencia Tecnológica, ya que permite poner en valor las capacidades de investigación de las facultades, al incorporar los resultados al quehacer del país.

Entendemos por Transferencia Tecnológica aquel proceso que permite que el conocimiento tecnológico sea transferido desde una organización a otra, para que esta última lo integre de forma exitosa en sus procesos productivos. Pese a sus beneficios, aún existen diversas brechas y desafíos para seguir impulsando esta estrategia en las universidades.

Por lo mismo, es primordial el trabajo que se realizará desde Science Up para promover capacidades de innovación, emprendimiento y transferencia tecnológica en sus facultades de ciencias.  El diagnóstico interno realizado entre las universidades que ejecutan el Consorcio (PUCV, USACH y UCN), deja en evidencia que las tres casas de estudio disponen de una sólida estructura institucional para fomentar la innovación, como incubadoras, aceleradoras, laboratorios de fomento a la creatividad, oficinas de transferencia tecnológica, entre otras.

En ese sentido, parte del desafío es mejorar la articulación entre dichas unidades y las facultades de ciencias. “Tenemos mucho potencial, gente joven con el entusiasmo de innovar y emprender. Y ahí el rol de las universidades es impulsar los procesos y darles herramientas a los estudiantes. De algún modo, hay que lograr la integración entre los proyectos, tratar de masificarlos y guiar a los alumnos, abriéndoles las puertas y facilitándoles el camino, porque la ruta del emprendimiento o de proyectos científicos-tecnológicas no es simple”, explica Roberto Bastías, doctor en Microbiología, Profesor del Instituto de Biología de la Facultad de Ciencias de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

Por lo anterior, el Consorcio generará programas que fomenten y apoyen el emprendimiento de base científica tecnológica, enfocándose en promover y detectar habilidades en los estudiantes de las facultades e impulsar equipos con talento, que sean capaces de desarrollar proyectos de innovación y emprendimiento en base a tecnologías.

Del mismo modo, también se trabajará en la habilitación de espacios y equipamiento que fomenten un encuentro multidisciplinario, físico y virtual, donde se potencie la creatividad y la posibilidad de aplicación de las ideas y proyectos que se generan a propósito de estos espacios colaborativos.

Para Dora Altbir, Premio Nacional de Ciencias Exactas 2019 y académica de la Facultad de Ciencia de la Universidad de Santiago de Chile, este punto es primordial: “Cuando uno habla de innovación tecnológica, tiene que estar en el laboratorio. Por lo que, además de estos espacios de difusión común, ojalá multidisciplinarios dentro de las universidades, tenemos que tener más laboratorios de acceso libre, con buen equipamiento y sistemas de prototipado para que, efectivamente, nuestros alumnos puedan desarrollar sus ideas. A veces, uno tiene proyectos muy interesantes, pero al llevarlos a la práctica, los problemas que se enfrenta son múltiples, y por eso tenemos que ofrecer un espacio para que esas ideas puedan concretarse”, asegura.

 El papel de la comunicación

Science Up también trabajará para vincular a las facultades de ciencias con la comunidad alumni, el sector productivo, la sociedad y la educación básica y técnica. Al mismo tiempo, se potenciarán los esfuerzos por visibilizar el trabajo del Consorcio con stakeholders y se abordarán estrategias para vincular y comunicar a la sociedad civil, el desarrollo científico y tecnológico de las facultades.

Mario Pereira, académico del Departamento de Ciencias Geológicas de la Universidad Católica del Norte, es enfático en ese punto: “La labor de las comunicaciones es fundamental. Las universidades debemos romper todo tipo de cercos para para poder llegar a los distintos grupos de intereses que identifiquemos. En ese escenario, debemos ser muy perseverantes para lograr acercarnos a las comunidades y tenemos que valorar el potencial de las comunicaciones. Hay que dejar de creer que quienes venimos del mundo de las ciencias, o de la ingeniería, estamos en condiciones de enfrentar todas las tareas. Creo que allí los lenguajes, mensajes, modos y herramientas para comunicarnos son esenciales”.

Dora Altbir plantea una idea similar: “La sociedad y las empresas tienen que saber qué es lo que estamos haciendo. Para ello hemos aprendido la importancia del uso del lenguaje adecuado. Como científicos estamos acostumbrados a presentar nuestro trabajo ante audiencias disciplinarias, pero ahora tenemos que ser capaces de llevar esa misma comunicación a un ambiente que no es de expertos. Debemos seguir aprendiendo a desarrollar esta vinculación efectiva con el medio y entregar los conceptos en forma clara, sencilla y comprensible para todos”, puntualiza.

De este modo, y en concordancia con los otros ejes que se trabajarán desde el Consorcio Science Up, será posible articular el ecosistema de emprendimiento e innovación y formar estudiantes altamente calificados que potencien la articulación entre la academia, la sociedad y el sistema productivo en favor del desarrollo socioeconómico de nuestro país.