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Este programa de acompañamiento ofrece financiamiento de hasta 1 millón de pesos. Su objetivo es que las y los estudiantes seleccionados(as) maduren sus proyectos de emprendimiento científico-tecnológico. 

¿Tienes un proyecto científico-tecnológico y quieres realizar validaciones iniciales? 

Hasta el 18 de agosto se extiende el plazo para postular al Programa “Growing Up: ¡Ejecuta tu idea!” de Science Up, el cual busca fortalecer los proyectos de emprendimiento científico-tecnológico de estudiantes de pre y postgrado de las facultades de ciencias adscritas al Consorcio (UCN, PUCV y USACH). 

POSTULA AQUÍ

Las y los estudiantes seleccionados(as) recibirán financiamiento de hasta 1 millón de pesos para realizar actividades de validación. Además, durante el período de ejecución de 5 meses recibirán asesoramiento y tendrán acceso a una serie de talleres y mentorías por parte del equipo Science Up. 

¿Cuáles son los requisitos para postular?

¿Cómo postular?

Los y las estudiantes interesados en postular al programa, deberán completar el formulario de postulación aquí (crea una copia directamente en Google Sheets). 

En el formulario deberán completar cuatro secciones:

  1. Identificar al equipo del proyecto.
  2. Describir el problema/oportunidad e impacto del proyecto.
  3. Detallar el plan de trabajo y Carta Gantt.
  4. Especificar el presupuesto a solicitar para llevar a cabo la ejecución del proyecto.

El link del formulario de Google Sheets debe ser compartido y enviado a más tardar el 18 de agosto a las 23:59 al correo electrónico postulaciones@scienceup.cl, incluyendo en el ASUNTO: Postulación Growing Up Ejecuta/Nombre del director o directora del proyecto postulante. 

*Guía explicativa del uso del formulario:



Revisa las bases del programa a continuación:
5. BASES PROGRAMA Growing Up Ejecuta tu Idea 2024 rev PSGDescargar

En el auditorio de la Escuela de Negocios y Economía PUCV, se llevó a cabo la Ceremonia de Cierre de la etapa 2021-2023 del Consorcio Science Up, proyecto integrado por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), la Universidad de Santiago (Usach) y la Universidad Católica del Norte (UCN), financiada por CORFO y la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo de Chile. 

Durante la instancia, las autoridades universitarias de cada Universidad firmaron el compromiso de renovación del acuerdo de ejecución consorciada del proyecto para el periodo 2024-2026, acto que fue encabezado por el Rector de la PUCV, Nelson Vásquez Lara; el Vicerrector de Investigación y Desarrollo Tecnológico de la Universidad Católica del Norte, Rodrigo Sfeir Yazigi, y el Vicerrector de Investigación, Innovación y Creación de la Universidad de Santiago de Chile, Jorge Pavez Irrazabal. 

Sobre esta firma de convenio, el Rector de la PUCV, agradeció los esfuerzos realizados por las personas que conforman el Consorcio, destacando el impacto que esto podría generar en el sello que cada universidad.

“Estos desafíos que se emprenden son relevantes para el país y en definitiva para los estudiantes que se forman con nosotros. Las tres universidades tenemos una vocación pública, como instituciones generamos las oportunidades a las personas, el cambio, que es finalmente donde está la verdadera justicia social”, expresó el Rector.

Asimismo, el Vicerrector de Investigación y Desarrollo Tecnológico de la Universidad Católica del Norte, Rodrigo Sfeir Yazigi, rescató la relevancia del proyecto, porque permite funcionar colaborativamente con la PUCV y la USACH, compartir experiencias e ir avanzando en conjunto. 

“Creo que las transformaciones curriculares que estamos gestando desde este proyecto son muy relevantes para nuestros estudiantes. Buscamos que estos conceptos sean un componente más y que cuando el medio vea a nuestros estudiantes identifiquen en ellos, en su forma de pensar, en su forma de actuar, estas características”, expresó el vicerrector Sfeir. 

El Vicerrector de Investigación, Innovación y Creación de la Universidad de Santiago de Chile, Jorge Pavez Irrazabal, señaló que “para nuestra institución, formar parte de este Consorcio ha sido una experiencia realmente notable y revitalizadora, ya que le dio un nuevo impulso y un nuevo sentido a la investigación en ciencia y tecnología que nuestras unidades académicas realizan”. 

En esta ocasión, la autoridad aprovechó de compartir un mensaje entregado por el Rector de la USACH, Dr. Rodrigo Vidal Rojas: “él me transmitió su interés por seguir aportando y entregando lo mejor de nuestra institución para seguir acercando el mundo de la ciencia a las personas. Sigamos trabajando juntos y juntas para avanzar hacia el futuro de la ciencia, más conectada, innovadora y comprometida con los desafíos de nuestro país”.

Cuenta Periodo 2021-2023 de Science Up

En la ocasión, el Director Ejecutivo del Consorcio Science Up, quien desde enero de este año asumió como Vicerrector de Investigación, Creación e Innovación (VINCI), Dr. Luis Mercado Vianco, realizó la cuenta pública de los avances alcanzados en los tres años de ejecución. 

Fue justamente él quien realizó el discurso de apertura de la ceremonia, expresando el anhelo del Consorcio Science Up desde sus inicios: “que tanto estudiantes como académicos y académicas, adquieran las competencias necesarias para el desarrollo de la innovación y el emprendimiento de base científica-tecnológica”.  

Dentro de los logros, se destaca el cumplimiento de los objetivos e indicadores propuestos, en torno a las actividades desarrolladas por los cuatro ejes de trabajo; Liderazgo y Participación Femenina (LPF), Armonización Curricular (AC), Vinculación con el Entorno Socioeconomico (VESE) y Gobernanza. 

“Hemos tenido una progresión importante en estos últimos años, gracias a que en los primeros, hubo mucho trabajo y muchas actividades que buscaban preparar las herramientas que finalmente se desarrollaron de forma masiva en 2023, que con su consolidación, esperamos que en la siguiente etapa estos números se incrementen”, señaló el Dr. Mercado.  

En ese contexto y a modo de ejemplo, se destacó que durante la etapa 2021-2023, 721 estudiantes y 558 académicos y académicas resultaron beneficiados por iniciativas, convocatorias y programas Science Up. Asimismo, existieron 39 proyectos liderados por mujeres en I+D, 35 empresas participaron en actividades del Consorcio, y se generaron y/o actualizaron 3 minors en i+e a partir del panel de competencias y resultados de aprendizaje consorciado. 

Finalmente, con la firma de este convenio, se da inicio al período 2024-2026 de la ejecución del proyecto, el cual presenta nuevos desafíos y objetivos. 

Este proyecto de base científica, impulsado por un estudiante del Instituto de Física, busca facilitar el diagnóstico de enfermedades relacionadas con la alteración en la viscosidad sanguínea.

La Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) obtuvo un nuevo logro en materia de propiedad intelectual con la concesión de la patente de invención para la tecnología Hemovisc®, un dispositivo capaz de medir de forma automatizada la viscosidad de la sangre.

Este proyecto de base científica nació en 2019 a partir de la tesis de magíster de Pablo Silva –actualmente Doctor en Ciencias Físicas de la PUCV–, desarrollada en conjunto con la Dra. Claudia Trejo, académica del Instituto de Física de la Facultad de Ciencias de la PUCV y directora del Laboratorio de Biorreología y Microfluídica PUCV. Desde entonces, ambos han trabajado en el desarrollo de esta tecnología, alcanzando un Nivel de Madurez Tecnológica (TRL) de 4.

Para Pablo Silva, inventor de este dispositivo, este logro es el fruto de varios años de trabajo colaborativo: “Con la profesora Claudia Trejo recibimos esta noticia con mucha alegría porque ha sido un resultado de todo el esfuerzo que hemos realizado hasta ahora. Aprovechamos de agradecer a la OTL por su gran profesionalismo y al Consorcio Science Up”, mencionó Pablo Silva.

Hemovisc se proyecta como un apoyo al diagnóstico de enfermedades hematológicas, inflamatorias y coronarias, con miras a convertirse en una alternativa eficiente para el área médica gracias a su portabilidad, bajo costo de fabricación y la capacidad de entregar resultados en aproximadamente dos minutos.

“Sabemos que la tecnología actual aún sigue en TRL 4 y esperamos ampliar nuestra red de colaboración para poder llegar a obtener una tecnología más empaquetada y superar los cuellos de botella técnicos como el escalamiento de la manufactura de los chips microfluídicos”, concluyó el Doctor en Ciencias Físicas.

Para María José Henríquez, directora ejecutiva de Science Up, la obtención de dos patentes de la Facultad de Ciencias en una misma semana representa una señal muy positiva para el Consorcio y refleja el impacto del trabajo que se ha estado realizando, al promover el desarrollo de innovaciones con impacto social y con potencial de convertirse en productos comercializables.

“La obtención de esta patente refleja el enorme potencial que existe en la Facultad de Ciencias de la PUCV para generar innovación basada en investigación. Desde Science Up buscamos justamente acompañar estos procesos, apoyando a estudiantes e investigadores para que sus desarrollos puedan avanzar en madurez tecnológica y proyectarse hacia soluciones con impacto real en la sociedad”, añadió la directora ejecutiva de Science Up.

Apoyo PUCV 

Desde sus primeras etapas de desarrollo, el proyecto Hemovisc ha contado con el apoyo de los gestores y profesionales del Consorcio Science Up y del Curauma Makerspace, quienes han brindado asesoría y acompañamiento al equipo mediante diversas actividades e iniciativas de Science Up.

Por un lado, la académica Claudia Trejo forma parte de la Red de Mentoras de Science Up y ha participado en distintas actividades del Consorcio a lo largo de los años, adjudicándose el año 2024 el “Programa de Rápida Implementación”, financiamiento que les permitió perfeccionar el sistema de inyección (succión) de la muestra de sangre y hacer estudios de repetibilidad para disminuir el volumen de muestra.

Por su parte, Pablo Silva participó en el Programa “Growing Up: Ejecuta tu Idea” en sus versiones 2022, 2023 y 2024, resultando ganador de la versión 2022. Asimismo, fue parte del Programa de Valorización de Tecnologías, iniciativa impulsada por Science Up y la OTL, enfocada en entregar herramientas y capacidades para la maduración y escalabilidad de proyectos con alto nivel de desarrollo.

Finalmente, el registro de la marca Hemovisc® en 2022, la solicitud de patente realizada en 2024, y la elaboración de un Manual de Uso de la Tecnología, se concretaron gracias a las gestiones de la Oficina de Transferencia y Licenciamiento de la Universidad.

Este proyecto de base científica, impulsado por un estudiante del Instituto de Física, busca facilitar el diagnóstico de enfermedades relacionadas con la alteración en la viscosidad sanguínea.

La Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) obtuvo un nuevo logro en materia de propiedad intelectual con la concesión de la patente de invención para la tecnología Hemovisc®, un dispositivo capaz de medir de forma automatizada la viscosidad de la sangre.

Este proyecto de base científica nació en 2019 a partir de la tesis de magíster de Pablo Silva –actualmente Doctor en Ciencias Físicas de la PUCV–, desarrollada en conjunto con la Dra. Claudia Trejo, académica del Instituto de Física de la Facultad de Ciencias de la PUCV y directora del Laboratorio de Biorreología y Microfluídica PUCV. Desde entonces, ambos han trabajado en el desarrollo de esta tecnología, alcanzando un Nivel de Madurez Tecnológica (TRL) de 4.

Para Pablo Silva, inventor de este dispositivo, este logro es el fruto de varios años de trabajo colaborativo: “Con la profesora Claudia Trejo recibimos esta noticia con mucha alegría porque ha sido un resultado de todo el esfuerzo que hemos realizado hasta ahora. Aprovechamos de agradecer a la OTL por su gran profesionalismo y al Consorcio Science Up”, mencionó Pablo Silva.

Hemovisc se proyecta como un apoyo al diagnóstico de enfermedades hematológicas, inflamatorias y coronarias, con miras a convertirse en una alternativa eficiente para el área médica gracias a su portabilidad, bajo costo de fabricación y la capacidad de entregar resultados en aproximadamente dos minutos.

“Sabemos que la tecnología actual aún sigue en TRL 4 y esperamos ampliar nuestra red de colaboración para poder llegar a obtener una tecnología más empaquetada y superar los cuellos de botella técnicos como el escalamiento de la manufactura de los chips microfluídicos”, concluyó el Doctor en Ciencias Físicas. 

Para María José Henríquez, directora ejecutiva de Science Up, la obtención de dos patentes de la Facultad de Ciencias en una misma semana representa una señal muy positiva para el Consorcio y refleja el impacto del trabajo que se ha estado realizando, al promover el desarrollo de innovaciones con impacto social y con potencial de convertirse en productos comercializables. 

“La obtención de esta patente refleja el enorme potencial que existe en la Facultad de Ciencias de la PUCV para generar innovación basada en investigación. Desde Science Up buscamos justamente acompañar estos procesos, apoyando a estudiantes e investigadores para que sus desarrollos puedan avanzar en madurez tecnológica y proyectarse hacia soluciones con impacto real en la sociedad”, añadió la directora ejecutiva de Science Up.

Apoyo PUCV 

Desde sus primeras etapas de desarrollo, el proyecto Hemovisc ha contado con el apoyo de los gestores y profesionales del Consorcio Science Up y del Curauma Makerspace, quienes han brindado asesoría y acompañamiento al equipo mediante diversas actividades e iniciativas de Science Up. 

Por un lado, la académica Claudia Trejo forma parte de la Red de Mentoras de Science Up y ha participado en distintas actividades del Consorcio a lo largo de los años, adjudicándose el año 2024 el “Programa de Rápida Implementación”, financiamiento que les permitió perfeccionar el sistema de inyección (succión) de la muestra de sangre y hacer estudios de repetibilidad para disminuir el volumen de muestra. 

Por su parte, Pablo Silva participó en el Programa “Growing Up: Ejecuta tu Idea” en sus versiones 2022, 2023 y 2024, resultando ganador de la versión 2022. Asimismo, fue parte del Programa de Valorización de Tecnologías, iniciativa impulsada por Science Up y la OTL, enfocada en entregar herramientas y capacidades para la maduración y escalabilidad de proyectos con alto nivel de desarrollo.

Finalmente, el registro de la marca Hemovisc® en 2022, la solicitud de patente realizada en 2024, y la elaboración de un Manual de Uso de la Tecnología, se concretaron gracias a las gestiones de la Oficina de Transferencia y Licenciamiento de la Universidad.

En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, el Consorcio Science Up abrió un espacio de reflexión junto a seis mujeres científicas del área STEM pertenecientes a las Facultades de Ciencias de las universidades adscritas al proyecto (PUCV, UCN y Usach).

A través de sus miradas y experiencias, las académicas e investigadoras compartieron sus reflexiones sobre el rol de las mujeres en la ciencia en la actualidad, así como los desafíos y oportunidades que existen para seguir avanzando hacia espacios más equitativos en el ámbito científico.

Esta iniciativa busca visibilizar sus trayectorias y aportes, que hoy inspiran a nuevas generaciones de niñas y jóvenes interesadas en desarrollar su camino en las ciencias.

 

Dina Beltrán: Doctora en Biotecnología (PUCV-UTFSM)

“Creo que hoy en día el rol de la mujer en la ciencia es fundamental y se encuentra en constante expansión. Cada vez vemos a más mujeres apasionadas por la investigación, desarrollando estudios que marcan hitos y generan impacto en distintas áreas del conocimiento.

Desde mi perspectiva, también cumplimos un rol clave en la formación de nuevas generaciones, no solo como investigadoras, sino como referentes y mentoras. El compartir con otras científicas a través del programa Red de Mentoras Science Up me ha permitido fortalecer mis habilidades sociales y aumentar la confianza en mis conocimientos y en mi trabajo de investigación.

El rol actual de la mujer en la ciencia no se limita únicamente a la producción de conocimiento, sino que también implica una transformación cultural dentro de la comunidad científica, promoviendo una mayor equidad y una verdadera democratización del saber”.

Paulina Schmitt Rivera, Doctora en Microbiología y Parasitología y académica del Instituto de Biología de la PUCV:

La participación de las mujeres en la ciencia es hoy más visible que nunca, pero su relevancia va más allá de una cuestión de representación. Desde mi experiencia como investigadora en ciencias marinas, su aporte se refleja no solo en la diversidad de miradas y enfoques, sino también en una forma de hacer ciencia más colaborativa e integradora, que enriquece el trabajo científico. Avanzar hacia una ciencia más equitativa no es solo una cuestión de justicia, sino también de calidad científica, porque integrar plenamente el talento de las mujeres amplía las preguntas de investigación y fortalece el trabajo colaborativo”.

“El rol de las mujeres en la ciencia tiene además un fuerte impacto intergeneracional. Muchas científicas asumimos naturalmente un rol formador, acompañando a nuestros equipos y construyendo comunidad entre investigadores/as y estudiantes. Al mismo tiempo, nos convertimos en referentes para niñas y jóvenes, ampliando sus expectativas sobre una posible trayectoria en la ciencia. Así, cada mujer en ciencia no solo genera conocimiento, sino que también abre camino a otras mujeres”. 

Sabina Montoya Márquez, Magíster en Ciencias, Mención Química, Jefa de las Carreras Analista Químico y Química Industrial del Departamento de Química de la Facultad de Ciencias de la UCN:

“Hoy más que nunca resulta fundamental visibilizar y fortalecer el rol de las mujeres en la ciencia. Durante mucho tiempo, las áreas científicas estuvieron principalmente dominadas por hombres; sin embargo, hoy comprendemos que la diversidad de miradas, experiencias y talentos es esencial para impulsar el avance del conocimiento y enfrentar los grandes desafíos de nuestra sociedad. La participación activa de las mujeres en la ciencia no solo contribuye al desarrollo del saber, sino que también enriquece la forma en que investigamos, colaboramos y construimos soluciones para el futuro“.

“Desde mi experiencia en la educación científica, el liderazgo académico y la formación de estudiantes, he tenido el privilegio de acompañar a muchas jóvenes en su descubrimiento por la  ciencia. Ver cómo desarrollan pensamiento crítico, curiosidad y compromiso con su entorno es una de las mayores satisfacciones de mi labor. Es  fundamental seguir generando espacios que inspiren a niñas y jóvenes a creer en su talento, a cuestionar, experimentar y atreverse a construir conocimiento. Siempre debemos transmitir que la ‘ciencia tiene cara de niña’”.

Fadia Tala González, Doctora en Ciencias Mención Botánica, Directora del Departamento de Biología Marina de la Facultad de Ciencias del Mar de la UCN:

“Es difícil imaginar el desarrollo científico sin la participación de las mujeres. Aunque en sus inicios fueron invisibilizadas, hoy están cada vez más presentes y realizan grandes contribuciones. Su participación enriquece los espacios de investigación, aporta diversidad y abre nuevas oportunidades en la formulación de preguntas, en la búsqueda de soluciones, ayudando a evitar sesgos de género en la ciencia, la tecnología, la innovación y el emprendimiento”. 

“Uno de los grandes desafíos es visibilizar aún más la presencia de mujeres en áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), que permitirá inspirar a nuevas generaciones de científicas y emprendedoras, mostrándoles que pueden llegar tan lejos como se lo propongan, confiando en sus capacidades y habilidades. Deseo que la ciencia avance sin brechas, que la igualdad de oportunidades se haga costumbre”.

Daniela Soto Soto, Doctora en Ciencias con especialidad en Matemática Educativa, subdirectora de Vinculación con el Medio del Departamento de Matemática y Ciencia de la Computación de la Usach, jefa de carrera de Pedagogía en Matemática y Computación de la Usach y coordinadora del Eje LPF Science Up de la Facultad de Ciencia de la Usach.

“Para el desarrollo del conocimiento necesitamos una reflexión crítica permanente: desde dónde, para quiénes y quiénes construyen ese conocimiento. En ese sentido, las mujeres científicas son fundamentales, porque su presencia no solo amplía las preguntas que se hacen, sino que también cuestiona las epistemologías y las direcciones que históricamente han guiado la ciencia. Su experiencia muestra que el conocimiento no es neutro y que, cuando quedan fuera ciertas voces, también quedan fuera ciertos problemas y soluciones posibles”.

“Por eso, hoy es tan importante exigir miradas más pluralistas y situadas de la ciencia, donde las mujeres científicas puedan desarrollar su quehacer sin tener que adaptarse a modelos que las excluyeron por décadas. Lo mismo ocurre con otras minorías históricamente marginadas de la construcción del conocimiento: su participación transforma la ciencia y la acerca a una sociedad más justa e inclusiva”. 

Karen Manquián Cerda, Doctora en Ciencias de Recursos Naturales, jefa de carrera del Técnico Universitario en Análisis Químico y Físico de la Usach y coordinadora del Eje LPF Science Up de la Facultad de Química y Biología de la Usach.

“La importancia de las científicas hoy no está solo en su aporte al conocimiento, sino también en lo que representan socialmente. Ellas visibilizan problemáticas que por mucho tiempo fueron ignoradas y aportan diversidad de voces en los equipos, lo que permite preguntas, métodos y soluciones más inclusivos y sensibles a las necesidades de la sociedad”.

“Hace veinte años, muchas investigadoras trabajaban en contextos donde se cuestionaba su compromiso si decidían ser madres y se evaluaba su calidad científica desde estereotipos de género. Hoy, aunque persisten barreras, esos discursos ya no son socialmente aceptables y han sido interpelados por las propias científicas y por nuevas generaciones de estudiantes”. 

Las mujeres que hoy enseñan, investigan y acompañan a otras se vuelven referentes concretos. Muestran que no hay una única forma de ser científica y que lo que debe estar en discusión no es la calidad de su trabajo, sino las barreras que siguen intentando limitarlo”.

En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, el Consorcio Science Up abrió un espacio de reflexión junto a seis mujeres científicas del área STEM pertenecientes a las Facultades de Ciencias de las universidades adscritas al proyecto (PUCV, UCN y Usach).

A través de sus miradas y experiencias, las académicas e investigadoras compartieron sus reflexiones sobre el rol de las mujeres en la ciencia en la actualidad, así como los desafíos y oportunidades que existen para seguir avanzando hacia espacios más equitativos en el ámbito científico.

Esta iniciativa busca visibilizar sus trayectorias y aportes, que hoy inspiran a nuevas generaciones de niñas y jóvenes interesadas en desarrollar su camino en las ciencias.

 

Dina Beltrán: Doctora en Biotecnología (PUCV-UTFSM)

“Creo que hoy en día el rol de la mujer en la ciencia es fundamental y se encuentra en constante expansión. Cada vez vemos a más mujeres apasionadas por la investigación, desarrollando estudios que marcan hitos y generan impacto en distintas áreas del conocimiento.

Desde mi perspectiva, también cumplimos un rol clave en la formación de nuevas generaciones, no solo como investigadoras, sino como referentes y mentoras. El compartir con otras científicas a través del programa Red de Mentoras Science Up me ha permitido fortalecer mis habilidades sociales y aumentar la confianza en mis conocimientos y en mi trabajo de investigación.

El rol actual de la mujer en la ciencia no se limita únicamente a la producción de conocimiento, sino que también implica una transformación cultural dentro de la comunidad científica, promoviendo una mayor equidad y una verdadera democratización del saber”. 

Paulina Schmitt Rivera, Doctora en Microbiología y Parasitología y académica del Instituto de Biología de la PUCV:

La participación de las mujeres en la ciencia es hoy más visible que nunca, pero su relevancia va más allá de una cuestión de representación. Desde mi experiencia como investigadora en ciencias marinas, su aporte se refleja no solo en la diversidad de miradas y enfoques, sino también en una forma de hacer ciencia más colaborativa e integradora, que enriquece el trabajo científico. Avanzar hacia una ciencia más equitativa no es solo una cuestión de justicia, sino también de calidad científica, porque integrar plenamente el talento de las mujeres amplía las preguntas de investigación y fortalece el trabajo colaborativo”.

“El rol de las mujeres en la ciencia tiene además un fuerte impacto intergeneracional. Muchas científicas asumimos naturalmente un rol formador, acompañando a nuestros equipos y construyendo comunidad entre investigadores/as y estudiantes. Al mismo tiempo, nos convertimos en referentes para niñas y jóvenes, ampliando sus expectativas sobre una posible trayectoria en la ciencia. Así, cada mujer en ciencia no solo genera conocimiento, sino que también abre camino a otras mujeres”. 

Sabina Montoya Márquez, Magíster en Ciencias, Mención Química, Jefa de las Carreras Analista Químico y Química Industrial del Departamento de Química de la Facultad de Ciencias de la UCN: 

“Hoy más que nunca resulta fundamental visibilizar y fortalecer el rol de las mujeres en la ciencia. Durante mucho tiempo, las áreas científicas estuvieron principalmente dominadas por hombres; sin embargo, hoy comprendemos que la diversidad de miradas, experiencias y talentos es esencial para impulsar el avance del conocimiento y enfrentar los grandes desafíos de nuestra sociedad. La participación activa de las mujeres en la ciencia no solo contribuye al desarrollo del saber, sino que también enriquece la forma en que investigamos, colaboramos y construimos soluciones para el futuro“.

“Desde mi experiencia en la educación científica, el liderazgo académico y la formación de estudiantes, he tenido el privilegio de acompañar a muchas jóvenes en su descubrimiento por la  ciencia. Ver cómo desarrollan pensamiento crítico, curiosidad y compromiso con su entorno es una de las mayores satisfacciones de mi labor. Es  fundamental seguir generando espacios que inspiren a niñas y jóvenes a creer en su talento, a cuestionar, experimentar y atreverse a construir conocimiento. Siempre debemos transmitir que la ‘ciencia tiene cara de niña'”.

Fadia Tala González, Doctora en Ciencias Mención Botánica, Directora del Departamento de Biología Marina de la Facultad de Ciencias del Mar de la UCN: 

“Es difícil imaginar el desarrollo científico sin la participación de las mujeres. Aunque en sus inicios fueron invisibilizadas, hoy están cada vez más presentes y realizan grandes contribuciones. Su participación enriquece los espacios de investigación, aporta diversidad y abre nuevas oportunidades en la formulación de preguntas, en la búsqueda de soluciones, ayudando a evitar sesgos de género en la ciencia, la tecnología, la innovación y el emprendimiento”. 

“Uno de los grandes desafíos es visibilizar aún más la presencia de mujeres en áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), que permitirá inspirar a nuevas generaciones de científicas y emprendedoras, mostrándoles que pueden llegar tan lejos como se lo propongan, confiando en sus capacidades y habilidades. Deseo que la ciencia avance sin brechas, que la igualdad de oportunidades se haga costumbre”.

Daniela Soto Soto, Doctora en Ciencias con especialidad en Matemática Educativa, subdirectora de Vinculación con el Medio del Departamento de Matemática y Ciencia de la Computación de la Usach, jefa de carrera de Pedagogía en Matemática y Computación de la Usach y coordinadora del Eje LPF Science Up de la Facultad de Ciencia de la Usach.

“Para el desarrollo del conocimiento necesitamos una reflexión crítica permanente: desde dónde, para quiénes y quiénes construyen ese conocimiento. En ese sentido, las mujeres científicas son fundamentales, porque su presencia no solo amplía las preguntas que se hacen, sino que también cuestiona las epistemologías y las direcciones que históricamente han guiado la ciencia. Su experiencia muestra que el conocimiento no es neutro y que, cuando quedan fuera ciertas voces, también quedan fuera ciertos problemas y soluciones posibles”.

“Por eso, hoy es tan importante exigir miradas más pluralistas y situadas de la ciencia, donde las mujeres científicas puedan desarrollar su quehacer sin tener que adaptarse a modelos que las excluyeron por décadas. Lo mismo ocurre con otras minorías históricamente marginadas de la construcción del conocimiento: su participación transforma la ciencia y la acerca a una sociedad más justa e inclusiva”. 

Karen Manquián Cerda, Doctora en Ciencias de Recursos Naturales, jefa de carrera del Técnico Universitario en Análisis Químico y Físico de la Usach y coordinadora del Eje LPF Science Up de la Facultad de Química y Biología de la Usach.

“La importancia de las científicas hoy no está solo en su aporte al conocimiento, sino también en lo que representan socialmente. Ellas visibilizan problemáticas que por mucho tiempo fueron ignoradas y aportan diversidad de voces en los equipos, lo que permite preguntas, métodos y soluciones más inclusivos y sensibles a las necesidades de la sociedad”.

“Hace veinte años, muchas investigadoras trabajaban en contextos donde se cuestionaba su compromiso si decidían ser madres y se evaluaba su calidad científica desde estereotipos de género. Hoy, aunque persisten barreras, esos discursos ya no son socialmente aceptables y han sido interpelados por las propias científicas y por nuevas generaciones de estudiantes”. 

Las mujeres que hoy enseñan, investigan y acompañan a otras se vuelven referentes concretos. Muestran que no hay una única forma de ser científica y que lo que debe estar en discusión no es la calidad de su trabajo, sino las barreras que siguen intentando limitarlo”.

Se espera que, en el corto plazo, el producto inicie su salida al mercado a través de un plan piloto de distribución con la empresa Santepharma.

Un gran hito logró recientemente la Dra. Leda Guzmán, académica del Instituto de Química de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, al obtener la patente de invención de Ayen®, un innovador gel dental formulado a partir de saponinas extraídas del quillay, que presenta propiedades anti cariogénicas y anti fúngicas, y que se proyecta como una alternativa natural y sostenible para el cuidado de la salud bucal.

“Me siento feliz porque es un logro compartido con los alumnos, un logro de mi laboratorio, de la gente que trabajó conmigo en eso”, indicó la académica, mencionando entre ellos al odontólogo de la Universidad Andrés Bello, Manuel Gajardo, experto en salud dental, y al equipo que forma parte de la invención:  María Fernanda Argaluza, Cristóbal Balada, Valentina Díaz y María José Marchant.

En esa línea, la académica destacó que esta tecnología surgió a partir de la tesis de doctorado (Biotecnología) de la estudiante María Fernanda Argaluza, marcando un precedente en el programa al materializar una invención. “Es una buena señal (la patente) para que los alumnos vean que pueden impulsar una invención, crear algo que no está en el mercado y que solucione un problema real”. 

Los próximos pasos de Ayen, según explicó la Dra. Leda Guzmán, consideran lanzar el producto al mercado en el corto plazo mediante un piloto de distribución de muestras en farmacias y centros odontológicos, junto con una estrategia de difusión. Asimismo, a futuro, el equipo espera que esta tecnología pueda escalar y ser comercializada también en mercados internacionales.

Apoyo PUCV

Este importante avance fue posible gracias al acompañamiento y apoyo de distintas unidades de la Vicerrectoría de Investigación, Creación e Innovación (VINCI) de la PUCV; entre ellas, el Consorcio Science Up, el proyecto InES I+D y la Oficina de Transferencia y Licenciamiento, quienes han sido clave para fomentar la vinculación entre la academia y la industria.

Este hito se suma al alcanzado durante 2025, año en que se concretó –en el evento “Science Match Up: Describe tu Partner Tecnológico”– la firma del contrato de licencia entre la PUCV y la empresa farmacéutica Santepharma, un acuerdo estratégico que posibilitará la salida al mercado de esta tecnología.

Además, tanto el proceso de registro de marca, solicitud de la patente como la posterior transferencia tecnológica con Santepharma contaron con el apoyo técnico y estratégico de la OTL, quienes han sido clave para la gestión de propiedad intelectual.

María José Henríquez, directora ejecutiva de Science Up, señaló que: “Para Science Up, la obtención de esta patente es especialmente significativa ya que la Dra. Leda Guzmán ha sido parte activa del Consorcio a través de distintas iniciativas y programas. Ver cómo una línea de investigación avanza hacia una innovación con proyección de mercado refleja precisamente el tipo de impacto que buscamos impulsar desde Science Up y la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso”.

Actualmente, la Dra. Leda Guzmán forma parte de la Red de Mentoras y del Eje de Vinculación con el Entorno Socioeconómico del Consorcio Science Up. Asimismo, se ha adjudicado fondos en distintos programas de Science Up, entre ellos “VincuLAB” en sus versiones 2024 y 2025, Rápida Implementación en sus versiones 2024 y 2025, e “Innova en el Aula” 2025, instancias que entregan herramientas, financiamiento y acompañamiento especializado para fortalecer proyectos de investigación aplicada y de innovación docente, respectivamente.

Finalmente, desde el Consorcio Science Up destacamos este tipo de logros, ya que reflejan extensos y rigurosos procesos de investigación, marcados por la perseverancia y el trabajo colaborativo, y que contribuyen de manera directa al fortalecimiento del ecosistema de innovación tanto a nivel regional como nacional.

Se espera que, en el corto plazo, el producto inicie su salida al mercado a través de un plan piloto de distribución con la empresa Santepharma.

Un gran hito logró recientemente la Dra. Leda Guzmán, académica del Instituto de Química de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, al obtener la patente de invención de Ayen®, un innovador gel dental formulado a partir de saponinas extraídas del quillay, que presenta propiedades anti cariogénicas y anti fúngicas, y que se proyecta como una alternativa natural y sostenible para el cuidado de la salud bucal.

“Me siento feliz porque es un logro compartido con los alumnos, un logro de mi laboratorio, de la gente que trabajó conmigo en eso”, indicó la académica, mencionando entre ellos al odontólogo de la Universidad Andrés Bello, Manuel Gajardo, experto en salud dental, y al equipo que forma parte de la invención:  María Fernanda Argaluza, Cristóbal Balada, Valentina Díaz y María José Marchant.

En esa línea, la académica destacó que esta tecnología surgió a partir de la tesis de doctorado (Biotecnología) de la estudiante María Fernanda Argaluza, marcando un precedente en el programa al materializar una invención. “Es una buena señal (la patente) para que los alumnos vean que pueden impulsar una invención, crear algo que no está en el mercado y que solucione un problema real”. 

Los próximos pasos de Ayen, según explicó la Dra. Leda Guzmán, consideran lanzar el producto al mercado en el corto plazo mediante un piloto de distribución de muestras en farmacias y centros odontológicos, junto con una estrategia de difusión. Asimismo, a futuro, el equipo espera que esta tecnología pueda escalar y ser comercializada también en mercados internacionales.

Apoyo PUCV

Este importante avance fue posible gracias al acompañamiento y apoyo de distintas unidades de la Vicerrectoría de Investigación, Creación e Innovación (VINCI) de la PUCV; entre ellas, el Consorcio Science Up, el proyecto InES I+D y la Oficina de Transferencia y Licenciamiento, quienes han sido clave para fomentar la vinculación entre la academia y la industria. 

Este hito se suma al alcanzado durante 2025, año en que se concretó –en el evento “Science Match Up: Describe tu Partner Tecnológico”– la firma del contrato de licencia entre la PUCV y la empresa farmacéutica Santepharma, un acuerdo estratégico que posibilitará la salida al mercado de esta tecnología.

Además, tanto el proceso de registro de marca, solicitud de la patente como la posterior transferencia tecnológica con Santepharma contaron con el apoyo técnico y estratégico de la OTL, quienes han sido clave para la gestión de propiedad intelectual. 

María José Henríquez, directora ejecutiva de Science Up, señaló que: “Para Science Up, la obtención de esta patente es especialmente significativa ya que la Dra. Leda Guzmán ha sido parte activa del Consorcio a través de distintas iniciativas y programas. Ver cómo una línea de investigación avanza hacia una innovación con proyección de mercado refleja precisamente el tipo de impacto que buscamos impulsar desde Science Up y la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso”.

Actualmente, la Dra. Leda Guzmán forma parte de la Red de Mentoras y del Eje de Vinculación con el Entorno Socioeconómico del Consorcio Science Up. Asimismo, se ha adjudicado fondos en distintos programas de Science Up, entre ellos “VincuLAB” en sus versiones 2024 y 2025, Rápida Implementación en sus versiones 2024 y 2025, e “Innova en el Aula” 2025, instancias que entregan herramientas, financiamiento y acompañamiento especializado para fortalecer proyectos de investigación aplicada y de innovación docente, respectivamente. 

Finalmente, desde el Consorcio Science Up destacamos este tipo de logros, ya que reflejan extensos y rigurosos procesos de investigación, marcados por la perseverancia y el trabajo colaborativo, y que contribuyen de manera directa al fortalecimiento del ecosistema de innovación tanto a nivel regional como nacional.

Once textos de un máximo de 112 palabras conforman la nueva entrega de “11F en Breves”, iniciativa de Science Up que invitó a mujeres de la Usach a narrar sus experiencias y a construir en colectivo una memoria que amplíe los horizontes de niñas y jóvenes científicas.

Cada 11 de febrero, el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia convoca a relevar el rol de las mujeres en la generación de conocimiento y a visibilizar las brechas en los espacios STEM. En este marco, el Eje de Liderazgo y Participación Femenina del Consorcio Science Up en la Universidad de Santiago de Chile presentó la versión 2026 de “11F en Breves”, iniciativa que reúne microrelatos escritos por estudiantes, docentes, académicas y egresadas de la Facultad de Ciencia y de la Facultad de Química y Biología.

Una tercera edición que ofrece un recorrido íntimo y diverso por las trayectorias de mujeres en ciencia. A través de breves textos, se abordan desde las primeras chispas de curiosidad en la infancia hasta la consolidación de carreras en investigación, docencia, innovación y emprendimiento, poniendo en el centro la experiencia situada de ser mujer en la ciencia y el poder de la palabra para abrir camino a nuevas generaciones.

Las historias fueron publicadas el 11 de febrero de 2026 en las redes sociales del Consorcio Science Up y próximamente se transformarán en una muestra itinerante de gigantografías que buscará recorrer colegios y escuelas para inspirar a las nuevas generaciones, además de postales conmemorativas que serán entregadas en actividades en torno a la conmemoración del Día de la Mujer 2026 en la Usach.

Relatos 11F en Breves 2026

La noche del terremoto

Aquella noche del 2010 le expliqué a mi nieta lo sucedido. Sin libros de ciencia, yo solo había vivido el terremoto del ‘60. Le expliqué que las placas debían acomodarse. Ella preguntaba el porqué de todo, hasta que me desarmó: ¿qué ocurre tras morir? No supe responder. Al crecer, sus dudas se complejizaron y terminó siendo ella quien me explicaba el mundo a mí. Eligió la física para entender el universo entero. Aunque aún le cuesta mi partida, hoy la miro sabiendo que sellamos un pacto: ella descifra los misterios del mundo, mientras que yo guardo el único secreto que nos quedó pendiente.

Giuliana Álvarez Caro
Estudiante de Ingeniería Física Usach

No dejé la bioquímica

La bioquímica me mostró temprano que el conocimiento necesita contexto para generar impacto. Sin estructuras, incentivos y decisión, muchas veces se queda en silencio. Salí del laboratorio no por falta de vocación, sino para ampliar su alcance. Hoy trabajo donde la ciencia se convierte en decisiones, políticas, negocios y soluciones concretas. Ser científica también es diseñar sistemas, traducir evidencia y tender puentes. Necesitamos más mujeres ampliando y redefiniendo lo que significa hacer ciencia.

Jovanka Trebotich Zúñiga

Egresada de Bioquímica Usach
Mentora Science Up

Coordinadora de Innovación Know Hub

Carrera de química

Ingresé a la carrera Licenciatura en Química, 25 alumnos, 12 mujeres. En segundo año quedé como única mujer en el curso. Esto no me angustió, al contrario, debía demostrar que teníamos la misma capacidad. En tercer año de carrera aprobé los cursos básicos, así que en el séptimo semestre tomé un curso electivo. Se llamaba productos naturales. Aísle desde la cáscara de un pomelo una sustancia química importante, la “naringina”. Fue toda una experiencia que me llevó a sentir que la carrera era lo que deseaba. Determinar la estructura química fue una experiencia que validó mi elección de la carrera. Una gran experiencia que marcó mi futuro.

María Angélica Rubio Campos

Académica de la Facultad de Química y Biología Usach

Te busqué, pero no estabas

Aún recuerdo el banco de madera de esas mesas con sillas pegadas, el olor a piso de madera encerado, mis compañeras y mi amiga, la Itu, sentada a mi lado. La profesora en la pizarra explicando algo que debíamos buscar en el libro de matemática con hojas de roneo, pero yo concentrada en mis propios pensamientos: ¿Dónde están ellas? ¿Dónde está el teorema matemático con nombre de mujer? Busqué en mi libro hoja por hoja. Encontré pequeñas biografías de hombres matemáticos… pero no te encontré. Mi amiga me despierta y me indica lo que debemos hacer para poder salir a recreo y jugar a las naciones.

Andrea Pinto Vergara
Docente del Departamento de Matemática y Ciencia de la Computación Usach

Nosotras en la ciencia

Ser mujer en ciencia no es solo una vocación, también es una experiencia situada. Única y particular, pero al mismo tiempo compartida. Aprendemos en espacios donde las oportunidades no siempre son iguales y donde debemos demostrar más para ser reconocidas por lo que sabemos y no solo por como nos vemos. Hacer ciencia implica observar y cuestionar la realidad, incluso la que nos atraviesa a nosotras mismas. Compartir nuestras historias permite construir una memoria colectiva, sumando semejanzas pero también diferencias, para ampliar las posibilidades a las niñas y jóvenes que hoy quieren imaginar su lugar en la ciencia.

Isidora Zapata Amengual

Estudiante de Analista en Computación Científica Usach

Vocación que nace jugando

Mi juego favorito era hacer clases a mis juguetes y mascotas. Usaba un pizarrón que mi papá hizo para mí. Hoy siento que ese juego me marcó a fuego. Lo llevo en la sangre. Veía a mis profesor@s con tanto respeto que pensaba: “ella es muy inteligente, me gusta su fuerza y carácter”. Miren las vueltas de la vida. Hoy hago clases de Química en la universidad. Desde el otro lado quiero decirte, querid@ estudiante: si alguna vez te llamamos la atención es con cariño. Buscamos que te desempeñes lo mejor posible y alcances tus sueños también.

Herna Barrientos Carvacho

Docente de la Facultad de Química y Biología Usach

Mi media naranja 

En el colegio creí que la ciencia vivía en grandes laboratorios, pero mi historia comenzó mirando células de una hoja de quillay al microscopio. Ahí ocurrió la chispa: conocí mi media naranja científica. Desde entonces he avanzado paso a paso, con dudas, pero disfrutando el camino. Hoy estoy a punto de iniciar un doctorado en Química, algo que nunca imaginé posible. Ser mujer en la ciencia ha sido un proceso lento, pero cada vez más fuerte. Que nunca nos digan que no podemos: sí se puede.

Isadora Fuentealba Cortés

Estudiante de Magíster en Química Usach

Aprender sin miedo

Matefriendly nace del legado de mi padre. Él me enseñó desde niña a amar el aprendizaje y a no temerle al conocimiento. Aunque hoy ya no está conmigo, su enseñanza sigue viva en mí. A través de mi emprendimiento quiero compartir ese legado con niñas y niños, promoviendo el amor por aprender matemáticas desde la confianza, entendiendo que el error es parte del proceso y que aprender sin miedo es posible. Este 11 de febrero, Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, celebramos la curiosidad, la valentía y el derecho a aprender con alegría.

Paula Valdebenito Vergara

Egresada de Ingeniería Matemática Usach

CEO Matefriendly

Finalizar Reunión

—Bueno, esa sería la clase de hoy. ¿Alguna duda? ¿Consulta?—.

—…—.

—¿Nada?—.

—…—.

—Bueno, entonces les enviaré la grabación de la clase por correo. Pueden cerrar su Zoom y… tengan buena tarde. Cuídense—.

Valentina Galarce Keidong
Estudiante de Doctorado en Biotecnología Usach

Refugio

Y si te contara que el mundo de la ciencia es un refugio para las mujeres, ¿me creerías? Un mundo donde no importa si tienes estrías, si no usas maquillaje, si decidiste ser madre o si tu nacionalidad es diferente. Un lugar donde es indiferente si una chica viste igual que la otra o llevan el mismo color, porque ambas llevan encima una bata blanca bien puesta, que les da voz, una voz que cada vez suena más fuerte, que permitió minimizar las brechas de género y nos dio nuestro lugar en el mundo… y ahora te pregunto a ti ¿serías parte de esa voz?

Maite Olivares Gianecchine

Estudiante de Licenciatura en Química Usach

Ser científica significa…

Ser científica significa tomar café todos los días. Ser científica es hacer cálculos, solo para que el resultado sea incoherente y volver a repetir todo el procedimiento buscando el error. Es leer muchos artículos que pueden ser útiles para la investigación. Significa aprender a lavar de verdad. Ser científica trae consigo mucha soledad, porque no todas las personas de alrededor entenderán qué implica pensar distinto. Pero incluso más allá de todo aquello, ser científica significa perseguir un sueño, siendo fiel al susurro interior de esa niña pequeña con una curiosidad infinita.

Eva Merino Navarrete

Estudiante de Química y Farmacia Usach

Once textos de un máximo de 112 palabras conforman la nueva entrega de “11F en Breves”, iniciativa de Science Up que invitó a mujeres de la Usach a narrar sus experiencias y a construir en colectivo una memoria que amplíe los horizontes de niñas y jóvenes científicas.

Cada 11 de febrero, el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia convoca a relevar el rol de las mujeres en la generación de conocimiento y a visibilizar las brechas en los espacios STEM. En este marco, el Eje de Liderazgo y Participación Femenina del Consorcio Science Up en la Universidad de Santiago de Chile presentó la versión 2026 de “11F en Breves”, iniciativa que reúne microrelatos escritos por estudiantes, docentes, académicas y egresadas de la Facultad de Ciencia y de la Facultad de Química y Biología.

Una tercera edición que ofrece un recorrido íntimo y diverso por las trayectorias de mujeres en ciencia. A través de breves textos, se abordan desde las primeras chispas de curiosidad en la infancia hasta la consolidación de carreras en investigación, docencia, innovación y emprendimiento, poniendo en el centro la experiencia situada de ser mujer en la ciencia y el poder de la palabra para abrir camino a nuevas generaciones.

Las historias fueron publicadas el 11 de febrero de 2026 en las redes sociales del Consorcio Science Up y próximamente se transformarán en una muestra itinerante de gigantografías que buscará recorrer colegios y escuelas para inspirar a las nuevas generaciones, además de postales conmemorativas que serán entregadas en actividades en torno a la conmemoración del Día de la Mujer 2026 en la Usach.

Relatos 11F en Breves 2026

La noche del terremoto

Aquella noche del 2010 le expliqué a mi nieta lo sucedido. Sin libros de ciencia, yo solo había vivido el terremoto del ‘60. Le expliqué que las placas debían acomodarse. Ella preguntaba el porqué de todo, hasta que me desarmó: ¿qué ocurre tras morir? No supe responder. Al crecer, sus dudas se complejizaron y terminó siendo ella quien me explicaba el mundo a mí. Eligió la física para entender el universo entero. Aunque aún le cuesta mi partida, hoy la miro sabiendo que sellamos un pacto: ella descifra los misterios del mundo, mientras que yo guardo el único secreto que nos quedó pendiente.

Giuliana Álvarez Caro
Estudiante de Ingeniería Física Usach

No dejé la bioquímica

La bioquímica me mostró temprano que el conocimiento necesita contexto para generar impacto. Sin estructuras, incentivos y decisión, muchas veces se queda en silencio. Salí del laboratorio no por falta de vocación, sino para ampliar su alcance. Hoy trabajo donde la ciencia se convierte en decisiones, políticas, negocios y soluciones concretas. Ser científica también es diseñar sistemas, traducir evidencia y tender puentes. Necesitamos más mujeres ampliando y redefiniendo lo que significa hacer ciencia. 

Jovanka Trebotich Zúñiga

Egresada de Bioquímica Usach
Mentora Science Up

Coordinadora de Innovación Know Hub

Carrera de química

Ingresé a la carrera Licenciatura en Química, 25 alumnos, 12 mujeres. En segundo año quedé como única mujer en el curso. Esto no me angustió, al contrario, debía demostrar que teníamos la misma capacidad. En tercer año de carrera aprobé los cursos básicos, así que en el séptimo semestre tomé un curso electivo. Se llamaba productos naturales. Aísle desde la cáscara de un pomelo una sustancia química importante, la “naringina”. Fue toda una experiencia que me llevó a sentir que la carrera era lo que deseaba. Determinar la estructura química fue una experiencia que validó mi elección de la carrera. Una gran experiencia que marcó mi futuro.

María Angélica Rubio Campos

Académica de la Facultad de Química y Biología Usach

Te busqué, pero no estabas

Aún recuerdo el banco de madera de esas mesas con sillas pegadas, el olor a piso de madera encerado, mis compañeras y mi amiga, la Itu, sentada a mi lado. La profesora en la pizarra explicando algo que debíamos buscar en el libro de matemática con hojas de roneo, pero yo concentrada en mis propios pensamientos: ¿Dónde están ellas? ¿Dónde está el teorema matemático con nombre de mujer? Busqué en mi libro hoja por hoja. Encontré pequeñas biografías de hombres matemáticos… pero no te encontré. Mi amiga me despierta y me indica lo que debemos hacer para poder salir a recreo y jugar a las naciones.

Andrea Pinto Vergara
Docente del Departamento de Matemática y Ciencia de la Computación Usach

Nosotras en la ciencia

Ser mujer en ciencia no es solo una vocación, también es una experiencia situada. Única y particular, pero al mismo tiempo compartida. Aprendemos en espacios donde las oportunidades no siempre son iguales y donde debemos demostrar más para ser reconocidas por lo que sabemos y no solo por como nos vemos. Hacer ciencia implica observar y cuestionar la realidad, incluso la que nos atraviesa a nosotras mismas. Compartir nuestras historias permite construir una memoria colectiva, sumando semejanzas pero también diferencias, para ampliar las posibilidades a las niñas y jóvenes que hoy quieren imaginar su lugar en la ciencia.

Isidora Zapata Amengual

Estudiante de Analista en Computación Científica Usach

Vocación que nace jugando

Mi juego favorito era hacer clases a mis juguetes y mascotas. Usaba un pizarrón que mi papá hizo para mí. Hoy siento que ese juego me marcó a fuego. Lo llevo en la sangre. Veía a mis profesor@s con tanto respeto que pensaba: “ella es muy inteligente, me gusta su fuerza y carácter”. Miren las vueltas de la vida. Hoy hago clases de Química en la universidad. Desde el otro lado quiero decirte, querid@ estudiante: si alguna vez te llamamos la atención es con cariño. Buscamos que te desempeñes lo mejor posible y alcances tus sueños también.

Herna Barrientos Carvacho

Docente de la Facultad de Química y Biología Usach

Mi media naranja 

En el colegio creí que la ciencia vivía en grandes laboratorios, pero mi historia comenzó mirando células de una hoja de quillay al microscopio. Ahí ocurrió la chispa: conocí mi media naranja científica. Desde entonces he avanzado paso a paso, con dudas, pero disfrutando el camino. Hoy estoy a punto de iniciar un doctorado en Química, algo que nunca imaginé posible. Ser mujer en la ciencia ha sido un proceso lento, pero cada vez más fuerte. Que nunca nos digan que no podemos: sí se puede.

Isadora Fuentealba Cortés

Estudiante de Magíster en Química Usach

Aprender sin miedo

Matefriendly nace del legado de mi padre. Él me enseñó desde niña a amar el aprendizaje y a no temerle al conocimiento. Aunque hoy ya no está conmigo, su enseñanza sigue viva en mí. A través de mi emprendimiento quiero compartir ese legado con niñas y niños, promoviendo el amor por aprender matemáticas desde la confianza, entendiendo que el error es parte del proceso y que aprender sin miedo es posible. Este 11 de febrero, Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, celebramos la curiosidad, la valentía y el derecho a aprender con alegría.

Paula Valdebenito Vergara

Egresada de Ingeniería Matemática Usach

CEO Matefriendly

Finalizar Reunión

—Bueno, esa sería la clase de hoy. ¿Alguna duda? ¿Consulta?—.

—…—.

—¿Nada?—.

—…—.

—Bueno, entonces les enviaré la grabación de la clase por correo. Pueden cerrar su Zoom y… tengan buena tarde. Cuídense—.

Valentina Galarce Keidong
Estudiante de Doctorado en Biotecnología Usach

Refugio

Y si te contara que el mundo de la ciencia es un refugio para las mujeres, ¿me creerías? Un mundo donde no importa si tienes estrías, si no usas maquillaje, si decidiste ser madre o si tu nacionalidad es diferente. Un lugar donde es indiferente si una chica viste igual que la otra o llevan el mismo color, porque ambas llevan encima una bata blanca bien puesta, que les da voz, una voz que cada vez suena más fuerte, que permitió minimizar las brechas de género y nos dio nuestro lugar en el mundo… y ahora te pregunto a ti ¿serías parte de esa voz?  

Maite Olivares Gianecchine

Estudiante de Licenciatura en Química Usach

Ser científica significa…

Ser científica significa tomar café todos los días. Ser científica es hacer cálculos, solo para que el resultado sea incoherente y volver a repetir todo el procedimiento buscando el error. Es leer muchos artículos que pueden ser útiles para la investigación. Significa aprender a lavar de verdad. Ser científica trae consigo mucha soledad, porque no todas las personas de alrededor entenderán qué implica pensar distinto. Pero incluso más allá de todo aquello, ser científica significa perseguir un sueño, siendo fiel al susurro interior de esa niña pequeña con una curiosidad infinita. 

Eva Merino Navarrete

Estudiante de Química y Farmacia Usach

El taller, guiado por la experta en coaching Karina Batistelli, profundizó en los principales síntomas de este síndrome y entregó herramientas para su manejo y prevención.

Con el objetivo de generar espacios de reflexión y entregar herramientas para el desarrollo profesional de las mujeres en ciencia, mentees y mentoras de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) participaron en el taller denominado “Síndrome de la Impostora”, realizado en el marco de las actividades de la Red de Mentoras del Consorcio Science Up.

La jornada fue guiada por Karina Batistelli, doctora en Matemáticas por la Universidad de Córdoba y Máster Coach CEO de la Escuela Chilena de Coaching, quien abordó qué es el Síndrome de la Impostora, cuáles son sus principales síntomas y de qué manera puede manifestarse en la trayectoria académica y profesional de las mujeres, especialmente en áreas científicas, donde este fenómeno es más recurrente.

Durante el taller, se profundizó en el impacto que este síndrome tiene en la autoconfianza y la toma de decisiones, además de entregar herramientas prácticas para reconocerlo y prevenirlo. La instancia permitió a las participantes compartir experiencias y reflexionar acerca de los desafíos que enfrentan las mujeres en el área académica y científica.

Al respecto, Dina Beltrán, mentee PUCV y doctora en Biotecnología de la PUCV, señaló que el taller le permitió comprender de mejor manera las distintas manifestaciones del Síndrome de la Impostora y cómo estas influyen en su vida profesional: “El taller fue una instancia muy enriquecedora. La presentación interactiva realizada por Karina fue, sin duda, uno de los aspectos que más me gustó, ya que permitió generar un espacio cercano para conocer a los pares y compartir vivencias en torno al síndrome del impostor”. 

“A nivel personal, me ayudó a identificar conductas propias de este síndrome que antes no reconocía. Además, el taller me entregó herramientas concretas para reconocer cuándo estoy atravesando un proceso asociado al síndrome. Si bien el síndrome es difícil de llevar y es más común de lo que creemos, resulta fundamental contar con herramientas que nos permitan identificarlo y abordarlo de manera consciente, fortaleciendo así nuestra confianza personal y profesional”, profundizó la profesional.

Con la realización de este taller, se da cierre al ciclo de talleres formativos dirigidos a las integrantes PUCV de la Red de Mentoras durante el año 2025, orientado al fortalecimiento de competencias clave en liderazgo femenino y en ámbitos de I+D+i+e.

El taller, guiado por la experta en coaching Karina Batistelli, profundizó en los principales síntomas de este síndrome y entregó herramientas para su manejo y prevención.

Con el objetivo de generar espacios de reflexión y entregar herramientas para el desarrollo profesional de las mujeres en ciencia, mentees y mentoras de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) participaron en el taller denominado “Síndrome de la Impostora”, realizado en el marco de las actividades de la Red de Mentoras del Consorcio Science Up.

La jornada fue guiada por Karina Batistelli, doctora en Matemáticas por la Universidad de Córdoba y Máster Coach CEO de la Escuela Chilena de Coaching, quien abordó qué es el Síndrome de la Impostora, cuáles son sus principales síntomas y de qué manera puede manifestarse en la trayectoria académica y profesional de las mujeres, especialmente en áreas científicas, donde este fenómeno es más recurrente.

Durante el taller, se profundizó en el impacto que este síndrome tiene en la autoconfianza y la toma de decisiones, además de entregar herramientas prácticas para reconocerlo y prevenirlo. La instancia permitió a las participantes compartir experiencias y reflexionar acerca de los desafíos que enfrentan las mujeres en el área académica y científica. 

Al respecto, Dina Beltrán, mentee PUCV y doctora en Biotecnología de la PUCV, señaló que el taller le permitió comprender de mejor manera las distintas manifestaciones del Síndrome de la Impostora y cómo estas influyen en su vida profesional: “El taller fue una instancia muy enriquecedora. La presentación interactiva realizada por Karina fue, sin duda, uno de los aspectos que más me gustó, ya que permitió generar un espacio cercano para conocer a los pares y compartir vivencias en torno al síndrome del impostor”. 

“A nivel personal, me ayudó a identificar conductas propias de este síndrome que antes no reconocía. Además, el taller me entregó herramientas concretas para reconocer cuándo estoy atravesando un proceso asociado al síndrome. Si bien el síndrome es difícil de llevar y es más común de lo que creemos, resulta fundamental contar con herramientas que nos permitan identificarlo y abordarlo de manera consciente, fortaleciendo así nuestra confianza personal y profesional”, profundizó la profesional. 

Con la realización de este taller, se da cierre al ciclo de talleres formativos dirigidos a las integrantes PUCV de la Red de Mentoras durante el año 2025, orientado al fortalecimiento de competencias clave en liderazgo femenino y en ámbitos de I+D+i+e.